viernes, 23 de septiembre de 2011

ALTERACIONES DEL SUEÑO EN EL TRABAJADOR EN TURNOS


Resumen de la Charla:
Las Consecuencias de una Sociedad Privada de Sueño, desarrollada el 21 de abril de 2011 en la Feria del Libro por el Profesor Daniel Cardinali, Universidad Católica Argentina, Facultad de Ciencias Médicas.Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, UBA.

El trabajo rotatorio o en turnos es una modalidad de organización laboral imprescindible para cualquier sociedad moderna. Se estima que un 15% de la población laboral realiza algún tipo de trabajo en turnos en variadas áreas, que comprenden tanto al sector de servicios como al industrial. Las proyecciones indican que para la segunda década del siglo XXI aproximadamente un 40% de la población activa realizará alguna forma de trabajo en turnos.

En general los turnos de trabajo son de 8 o de 12 horas; es decir, 3 (noche, día, tarde) o 2 (día y noche) turnos de trabajo por día. Estos turnos pueden ser rotatorios (la situación más común), fijos, o una mezcla de ambos.

Desde el punto de vista cronobiológico, y cualquiera que sea el esquema de trabajo en turnos que se adopte, se produce siempre una reducción de las horas de sueño y la modificación del tiempo normal del sueño altera a los ritmos circadianos. Esto lleva a una situación de estrés crónico en el trabajador en turnos rotatorios, el que reconoce 3 orígenes: (a) la alteración de los ritmos circadianos; (b) la fatiga y la alteración del sueño; (c) las alteraciones de la vida de relación doméstica y social.

Con relación a los ritmos circadianos, el turno de trabajo requiere, en general, que un individuo esté alerta en un momento inadecuado de su ciclo sueño-vigilia. En otros casos, el trabajo en turnos puede resultar en un estado en el cual los ritmos circadianos del individuo pierdan su sincronía. El proceso de ajuste del sistema circadiano al cambio repentino de horario en el nuevo turno es lento y requiere una semana aproximadamente (un día por cada hora de diferencia entre turnos) por lo que el trabajador está en general desincronizado durante el turno nocturno. La presencia de sincronizadores externos en antagonismo con el requerimiento impuesto por los turnos (una sociedad diurna para individuos que quieren conciliar el sueño durante el día), afecta negativamente a la adaptación. Los esquemas irregulares de trabajo son un factor agravante que origina verdaderas desincronizaciones crónicas.

En cuanto a la disrupción del sueño y fatiga, un 60-70% de los trabajadores en turnos se queja de alteraciones del sueño y de fatiga aumentada durante el turno nocturno. Es común, que el trabajador lo atribuya a la falta de sueño suficiente y reparador. Una consecuencia extrema de la privación de sueño es la llamada "parálisis nocturna", episodios de 1-2 minutos de duración, en los cuales los individuos están conscientes de lo que ocurre a su alrededor pero son incapaces de actuar. Esto explica tanto incidentes menores como accidentes de trabajo graves (de clara predominancia nocturna), así como tragedias industriales del tipo de Chernobyl o el derrame petrolero del ExxonValdez.

El sueño en un trabajador en turnos puede estar alterado tanto por factores endógenos como exógenos. Los factores endógenos provienen del sistema circadiano, preparado para el despertar en el momento que el trabajador de turno nocturno pretende tener su descanso. Es común, que el trabajador atribuya su falta de descanso al ruido del tráfico, los gritos de los niños, etc., sin percibir que, en realidad, es su sistema circadiano el responsable del sueño inadecuado. Esto conduce a una inadecuación social y doméstica, al impedir al trabajador cumplir adecuadamente con sus obligaciones familiares y sociales. En este sentido, los conflictos sociales y familiares, por ej., la incidencia de divorcios, es significativamente mayor en personas que realizan trabajo en turnos.

En conjunto, se estima que más de un tercio de los trabajadores presentan problemas de adaptación a los cambios de turno laboral. Existe una gran variabilidad en la capacidad individual para superar estos problemas. En ciertos casos, las situaciones llevan a abandonar el trabajo rotatorio; en otros, las molestias son mínimas.

Con relación a las secuelas en la salud producidas por el trabajo en turnos, existe un aumento significativo en el número de consultas médicas y bajas por enfermedad en este grupo de trabajadores. Las alteraciones inespecíficas más comunes son el cansancio, fatiga, irritabilidad, aumento del consumo de medicamentos, alteraciones menstruales, etc. Las alteraciones específicas más comunes son las gastrointestinales, comprendiendo a las gastritis en todas sus variantes y a la úlcera gastroduodenal y en segundo término, las cardiovasculares. En distintos estudios, a partir de los 5 años de exposición al trabajo en turnos, estas alteraciones aparecen con mayor incidencia que en la población general.

¿Cuáles son las medidas posibles para mejorar los problemas del trabajador en turnos? La demanda social creciente del trabajo en turnos, hace necesario tomar decisiones sobre las características y tipos de turnos a realizar. En muchos casos, los turnos que afectan menos al reloj circadiano no son los óptimos en términos de fatiga y sueño. En otros, el intento de minimizar las consecuencias de la fatiga y privación de sueño, puede conducir a un aumento significativo en los factores de estrés familiar o social.

Con relación al sueño, la organización de una rutina de sueño y su facilitación influye positivamente en la eficacia laboral durante el trabajo en turnos. Las siestas breves, durante el turno prolongado, mejoran el rendimiento laboral. Las siestas previas al turno de noche, también mejoran la adaptación. En diversos estudios, el uso de la melatonina ha sido beneficioso para facilitar el proceso de reposo en horarios no adecuados para el sueño, como en la mañana siguiente a la jornada de trabajo nocturna.

Por ejemplo, Folkard y col. (1993) estudiaron en un grupo de policías en trabajo en turno (7 días sucesivos) y en un experimento doble ciego-placebo, la eficacia de la melatonina. Comparada con el placebo, la ingesta de melatonina previa al sueño durante la mañana siguiente al turno aumentó la calidad de vida y el alerta de los trabajadores. Un hallazgo semejante fue efectuado en un modelo simulado de trabajo en turnos en voluntarios por Deacon y Arendt (1996). Estos investigadores estudiaron los efectos de la melatonina o placebo en la adaptación a un adelanto de fase de 9 horas, que asemeja la situación del trabajador en el primer día del turno nocturno. La melatonina aumentó consistentemente la calidad del sueño, alerta y desempeño, aun en presencia de exposiciones inadecuadas a luz intensa. El efecto favorecedor del sueño por la melatonina en el trabajador en turno ha sido atribuido a la ligera caída de la temperatura corporal con dosis mayores a 1 mg (Dawson y col., 1995).

Asimismo tanto en estudios en terreno como en estudios de trabajo en turnos simulados, la exposición a luz intensa durante el horario de trabajo, y el descanso en cámaras aisladas de luz, favorecen la resincronización de los ritmos y la calidad del sueño. Diversos estudios han indicado mejorías significativas, tanto objetivas como subjetivas, en los trabajadores en turnos, tratados con las estrategias acá señaladas. Tanto la modificación del ambiente luminoso laboral como el uso de la melatonina serán, probablemente, los recursos de elección en los próximos años, para minimizar las consecuencias de una "Sociedad de 24 Horas", sin descanso nocturno, a la que se enfrentará el hombre en el siglo XXI.

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